14 oct. 2009

Locura Colectiva.

He tardado mucho en darme cuenta de lo enamorada que estoy de la vida, del hecho de sentir, de levantarme por la mañana con una sonrisa en la cara. A veces, el simple hecho de buscar razones por las que vivir, es una razón para vivir.
Echar de menos esta sobrevalorado y desayunar sin haberte acostado es un placer que pocas personas tienen el gusto de disfrutar. Ay Tara, cuán lejos se te nota ahora pero, aún así, sigues presente. Porque las tardes de Domingo siempre resultan extrañas cuando uno esta solo o volviendo a casa en tren. Quién sabe, quizás perdí la cabeza, quizás ya no tenga sentido. Pero sigue habiendo emoción en esta locura colectiva que me rodea y aviva mis días.
Y si algún día olvido mis ideales siempre estará Bob Dylan o ese lugar al sur de mi vida para recordarme quién soy, para qué estoy aquí.



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