6 sept. 2010

Entre el alcohol y el silencio.

Entre el alcohol y el silencio, esta noche la atracción y la locura se vienen conmigo a la cama. Entre el humo y la música, se debaten la amistad y el magnetismo sobre este colchón.
Situación extraña. Situación inestable. Situación esperada.
Y, sin embargo, después de todos esos besos, después de todo ese movimiento, una vez más, me demuestra el valor de lo nuestro.
Luces ténues através de la ventana, pensamientos contradictorios y dos cuerpos llenos de una emoción que antes o después debía aparecer. Quién sabe porqué hay una línea tan fina entre querer y desear, entre amarse y odiarse.
Y mientras mis dedos recorren su espalda, mientras le escribo un poema a su cuerpo, no ceso de preguntarme cómo hemos llegado hasta aquí, hasta esta cama que tanto tiempo ha estado congelada. Y ahora el calor de un cuerpo ajeno templa el frío de noches de infinita tristeza. Y ahora mi amor por él crece en calidad. Y ahora volvemos a perder la cabeza.
Porque es difícil contenerse cuando me doy cuenta de que me encantan sus manos, sus muñecas, sus brazos, el sabor de sus labios, la firmeza de su piel, el color de su cuerpo, su nariz, su tripa, su corazón cuando late intensamente: incesable, imparable. Porque es complicado entender qué acaba de suceder.
Y, sin embargo, nada ha cambiado.
Seguimos siendo él y yo.
Y nuestras noches de ebriedad y filosofía.
Te quiero, no lo olvides.

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