1 sept. 2010

Pensamientos dispersos en un bar.

Me siento en la barra, ¿me pido un café o una caña? Doce de la mañana y no sé si es una hora ebria o una hora sobria. Me emborracha la felicidad, me despiertan las ganas de vivir. Paquete de Cutter Choice, filtros y papel. Me lio el mejor cigarro de mi vida, de esos que piensas "joder, que redondo, que fino, que perfecto". Me lo fumo poco a poco, me empapo del humo avainillado. Abro la Rolling y Roger Waters anuncia la gira de The Wall. ¡Qué cojonudo! Y además recrearán el muro. Me muero, entre 50 y 250 euros la entrada. ¿Qué coño es el dinero más allá de ruido en el bolsillo y billetes en la cartera? Con cinco monedas me vale para unos bricks y noche resuelta. Retiro, Búnquer, China o Croacia. Para viajar me compro LSD y me ahorro el ruido del avión. La radio peta los éxitos del verano. Canciones sin alma. Para personalidad me quedo con la de mis amigos. Vivo de madrugada. Calimocho siempre con mora y para Cien Montaditos el de Montera. Clip clap del zippo y vuelve a prender el cigarro. Hoy ha sido un día largo, mañana la noche se me quedará corta.

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