21 oct. 2010

Introducción a mi (II)

Nunca he sabido organizarme, vivo rozando el límite, bebiendo cantidades ingentes de café y consumiendo nicotina. No sé confiar en la gente, olvido los secretos y siempre recuerdo los malas palabras. Cuando quiero soy borde, muy borde y demasiado drástica; a veces también cínica y sufro ramalazos de locura. En ocasiones solo me apetece aislarme del mundo y quedarme sola, desaparecer un poco de la sociedad. Me frustran los problemas globales y no puedo estresarme con lo cotidiano. Vivo con excesiva tranquilidad y las cosas se me quedan para última hora. No puedo controlar mis impulsos, no puedo evitar ser emocional, visceral, orgullosa. Me gusta preguntarme quién soy, porque lo soy y cual es mi fruto seco favorito. Soy devota de las pasiones, de las cuestiones raras, de los placeres absurdos. No entiendo la hipocresía, las mentiras, el sentimiento nacionalista. Cuando tengo problemas no tengo facilidad para expresarlos, me puede la introspección, la empatía. Una mirada puede desarmarme y una sonrisa puede convencerme de cualquier cosa. Nunca he sido de extremos pero siento que hay cosas fundamentales por las que luchar. Me gusta mascar chicle, nadar, explotar las bolitas de aire del papel de envalar. La única energía en la que creo es el optimismo y considero la tristeza como una gran fuente de inspiración. Me mola caminar, mirar al cielo cuando pasa un avión y decir: "eh, mira, ¡el vuelo de Oceanic!". Soy friki de la música y veo cine en exceso. Me atrae el ruido de las olas del mar y mi sonido favorito es la risa de Letizia.

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