26 ene. 2011

He tocado el cielo, y sabe amargo.

No necesito estar a tres puñeteros metros sobre el cielo para saber qué estoy sintiendo. El amor no es como se cuenta en los libros. Y si me equivoco, y resulta ser así, no lo quiero, paso. No soy Julieta, no pretendo encontrar a Romeo. ¿Por qué han de ser medias naranjas? Yo quiero ser una naranja entera, o incluso un melocotón. Quiero poder comer sandías o que me cautive una buena fresa, un kiwi, un melón. ¿Por qué ha de ser un cítrico?
El amor no es tocar el cielo. El amor es perderse y no tener ni puñetera idea de dónde coño estás. El amor es momentos de pánico y subidones disparatados de adrenalina. Es un chute, un ácido, un gas de la risa. Enamorarse es desviarse del jodido camino y creer que estás en casa.

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