14 ene. 2011

Que te vaya de muerte.

Volveré a encontrarte por estas calles. Irás, quizás, de la mano de otra mujer. O con tu brazo sobre sus hombros, y tu mirada en su boca. Ella reirá. Tú le contarás tus chistes malos, tus grandes anécdotas, alguna de tus penas y más de un sueño. Mi nombre será tabú en la lengua y escalofrío en la memoria.
Creerás haberme visto. Me esconderé tras el humo de un cigarrillo. De tanto en tanto pegaré una calada por ti, y brindaré por tu felicidad, deseando que dure poco, muy poco. Borraré las huellas, confundiré mis pasos en la niebla. Apoyaré la espalda sobre la pared y no rezaré ningún credo. Jamás lo hice, jamás lo haré. Te dedico mi sonrisa, aquella, imperturbable.

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