1 abr. 2011

Sleeping with ghosts

Tengo el colchón lleno, y el corazón vacío.


El alcohol, y la música, y las ganas de llenar la cama. La envidia por los que esta noche duermen acompañados. Y la mañana que me come, que me desvela, que llena de lucidez el cuarto, que rompe la magia. Y sus manos en mí, y su brazo en mi costado, y su peso sobre el colchón. Y su ebriedad, su no saber qué está haciendo, su pedirme sexo, sus ganas de algo más, mi conciencia de algo menos. El saber que no es él quien quiero, el darse cuenta de que no estaba planeado. Que no lo recordará, que no sucederá. Y entonces el impulso de huir, de largarme antes de que pase a mayores, a sentimientos, a sueños, a pasiones. Y así terminar la fiesta, con otro cuerpo, sin el verdadero calor que estás buscando, mirando atrás, reconstruyendo los pedazos a los que te reduciste cuando otro te rompió, cuando destrozaron tu existencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario