11 may. 2011

CAPAZ

Qué difícil. Qué acojonantemente difícil se me plantea esto. Es como intentar gritar mientras te empujan una almohada contra la cara, oprimiendo el movimiento, la respiración, la voz. Y te revuelves inquieto, agotando las fuerzas en un esfuerzo vano de liberarte.


Quiero que cojas todas tus fuerzas. Y cuando digo todas, quiero decir todas, pero todas de verdad. Sé que no es fácil, que cuesta, que parece aferrarse a un clavo ardiendo, a una falsa esperanza, pero te prometo que vale la pena, y yo soy de las que siempre cumple sus promesas. Necesito que te agarres a ese clavo, y necesito que lo hagas con firmeza. Necesito que conviertas toda esa tristeza en odio, y que ese odio te impulse a decir todo lo que crees que no eres capaz de decir. Porque eres capaz, porque confío en ti, porque tienes las agallas suficientes como para hacerlo. Quiero que te levantes y digas que puedes, quiero que toda esa energía que guardas en lo más profundo se rebele. Quiero toda una revolución francesa en tu interior. Y te juro que si lo haces, si te sublevas, yo estaré ahí tendiéndote las dos manos, los brazos, los pies si hace falta.


Sabes de sobra que soy una ilusa, que creo en la naturaleza buena del ser humano por encima de todas las cosas, pero te puedo asegurar que los sentimientos siempre van delante, que se darán cuenta, no sé si hoy o dentro de un tiempo, pero se darán cuenta de que eres lo más valioso de sus vidas, y tendrán que aceptar tus decisiones por mucho que no sean capaces de asumirlas.


Solo te pido que seas valiente, porque sé que puedes serlo.

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