30 may. 2011

Rebelión matinal, uno: mentiras universales

Si verdaderamente admiro a Descartes por algo, es por su duda. Es difícil deshacerse de lo dado, requiere valor y agallas, advierte un arduo y amplio paso hacia la incertidumbre. Dudar no es simple escepticismo, es también curiosidad, pero la indagación puede llevar al abandono.
En cualquier caso, lo que vengo a decir es algo que hace tiempo me ronda la cabeza. Desde siempre nos han inculcado que el mundo, todo aquello que ocurre en la vida, está marcado por el bien y el mal, las dos fuerzas contradictorias en continua batalla, pero, ¿es realmente así? ¿Existen de modo independiente la una de la otra? Según dicen los teólogos para justificar el mal, éste es la ausencia del bien, por lo que viene del ser humano y no de Dios, lo cual dice bastante de la religión cristiana (aunque no me quiero meter en esos temas porque ya suficiente tuve el sábado desmarcando a un catequista). Lo que quiero decir es que esto es MENTIRA, y no nos damos cuenta. Todo eso de las virtudes y los defectos es un cuento chino que nos han inculcado desde pequeños para guiarnos por lo que algunos llaman "el camino recto", y no es así. La vida, el ser humano, es mucho más complejo como para tener sólo dos direcciones. Lo que en realidad sucede es que todo es las dos caras de la misma moneda: lo que es bueno para unos, es malo para otros, y viceversa. Me encantaría que todo fuera más sencillo, pero nuestra complejidad no nos lo permite.
Veáse un caso práctico: el cabezotismo de mi madre. Por un lado es el horror, porque vive empeñada en cosas que me la sudan por completo. Pero por otro es genial, porque, de no ser por él, yo no estaría donde estoy.
De lo único que estoy segura, la única cosa de la que no puedo dudar, es que vivimos, más que en una batalla entre el bien y el mal, en una contienda entre el "deber ser" y el "querer ser". Razón y sentimientos. Ésa es la GRAN contradicción, ahí reside el movimiento, no en algo tan absurdo como dos sustantivos antónimos que, en el fondo, pueden llegar a ser sinónimos. ¡Chúpate esa, religión!

2 comentarios:

  1. Ya lo deciamos ayer con las drogas...

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  2. Somos seres subjetivos que no sumergimos nuestra vida a consideraciones objetivas.

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