1 may. 2011

Tantas tardes hablándome de ti

Lo único que no sabía era que se podía llegar a querer tanto a alguien, que la calidad del amor fuera tan amplía como para no saber calcularla. Y es que los mayores nos hablan de la vida con nostalgia, aplicándola a su pasado propio y sin definir qué es realmente sentir, dándonos consejos que saben que no usaremos, imponiéndonos pautas que siempre querremos quebrar. Nunca nos cuentan qué fue de ellos la primera vez que se enamoraron, o cuando perdieron todo el dinero en una apuesta absurda, o cómo recogieron caracolas durante la infancia. Nos dicen que lo hicieron, pero jamás revelan qué fue todo aquello que sintieron. O lo hacen de un modo irreal, sucumbiendo a la melancolía que produce no tener lo que tenías, no sentir lo que sentiste.
Y lo extraño es que hacen bien, porque en eso consiste la existencia, en ser el primero en descubrir tu vida.

2 comentarios:

  1. Y tantas tardas que quedarán por hablar.
    Una persona, un sentimiento. Tan grande y difícil de explicar como intentar contar las estrellas del cielo. El amor, tan turbio, difuso y esquivo, nos vuelve ciegos y, sin embargo, bendita ceguera. Que sigas escribiendo tan bien como lo haces es un lujo. Nunca te arrepentirás de sentir las cosas como más duelen: con el corazón.
    Robles

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  2. Robles es un pequeño gran poeta disfrazado de Rulo.


    El Kiwi.

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