21 jun. 2011

La curvatura de la vida

La primera vez que cogí el coche con conocimiento en una clase práctica, el profesor me dijo que, en las curvas de amplio recorrido, debía fijarme en el final en lugar de atender a los metro más cercanos. Creo que hay ocasiones en la vida en las que es un poco lo mismo: estás tan pendiente del próximo paso, incluso de tu situación vigente, que no eres capaz de mirar los objetivos a largo plazo.
Hay que conocer los límites para saber cómo superarlos, porque si te descuidas y, en lugar de mirar al frente, apartas la mirada dos segundos para observar por el retrovisor, descarrilas y te la pegas. Y aunque puedes salir ileso, perder el control es algo jodido. Y si es cierto aquello de que el horizonte sólo es un punto en el infinito que se aleja a medida que uno se acerca, aún queda mucho camino por recorrer.

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