16 sept. 2011

Breathe out throug me...

Vuelvo. No sé por qué, ni siquiera sé a dónde. Pero vuelvo. Regreso con la cabeza gacha como los perros, comiéndome mi orgullo y humillándome ante todo y ante todos, sin saber reconocerme.
El hogar no es tanto la casa como el sentirse parte de ella, como el formar parte de ella. Y ahora mismo me siento parte de muy pocas cosas. Es cierto que todos perdemos el rumbo de nuestra vida en algún momento, incluso Jesús en la cruz pronuncia "Dios mio, ¿por qué me has abandonado?", pero yo ni siquiera tengo a quién preguntarle hacia dónde he de dirigirme.
Sin embargo, vuelvo. Regreso al principio más puro y banal que tengo. Regreso a mi soledad, a ese lugar oscuro que más siento mío.

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