21 oct. 2011

Sálvame, te lo suplico

Y, ¿si vuelves a estar dañada y ni siquiera me he dado cuenta? ¿Soy tan torpe como para no ser consciente de tu dolor? ¿O será que has triunfado al esconderlo? ¿Por qué tengo esta extraña sensación de que no estamos alejando? ¿Tendrá razón Ana con aquello de que ya no quedan casualidades buenas? ¿Es culpa mía, que las gasté muy pronto? Porque regresa el invierno, y quiero tener la esperanza de que volverán pero, ¿hace cuanto que no nos decimos que nos queremos? Te tengo aqui, pero te extraño. Estás cerca, pero tengo frío. Nos vemos, pero no sé dónde estás. Jamás tuve tanto miedo, tanta angustia, por algo que no ha sucedido. Recupérame, porque sino... me muero.

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