23 nov. 2011

If only they could see

La primera vez que te ví, sonreías. Caminabas calle abajo. Era un noviembre templado, se acercaba la Navidad. Me crucé contigo por una casualidad tonta, la calle Preciados estaba abarrotada y me ví obligado a entrar en la Fnac por el Carmen. No eras una mujer demasiado guapa, nunca fuiste una de esas personas que te giras a mirar cuando se te cruzan por la calle, pero sonreías, y eso te hacía destacar entre el gentío. Llevabas un abrigo largo, grisáceo, y una bufanda blanca de lana; el pelo suelto. Soñé que sonreías para mí, que, por arte de magia, sabías que te observaba, y quisiste dedicarme un gesto absurdo pero encantador. Un año más tarde descubrí que lo hacías por simple amor a la vida, porque la banda transeúnte tocaba una canción conocida, y acababas de comprar un par de entradas para un concierto que llevabas meses esperando. Quise acercarme, invitarte a un café, "háblame de tu vida", pero me extravié entre la multitud, y te perdí de vista.

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