26 dic. 2011

I'd rather hurt than feel nothing at all

Permanece de pie, ahí, frente al hombre que le ha devuelto las ganas de amar. Permanece inmóvil, como observando el vacío, en la puerta de otro bar más en La Latina. Toma una calada a su cigarrillo y expulsa el humo denso, etéreo. No sabe cómo explicarlo, se siente incómoda. Han vuelto los fantasmas, han regresado las voces que le dicen que está fuera de lugar.

- ¿Qué estoy haciendo aquí...?
- ¿Cómo que qué estás haciendo aquí?
- Sí, ¿qué hago aquí? Yo no encajo con esta gente...

Ha calculado las palabras para no decir que siente que no encaja en su mundo, en su vida. Y él, que no lo entiende, que desconoce su intranquilidad, asiente cuando ella le dice que quiere irse a casa. La habitación que crearon juntos ahora está llena de realidad, y es difícil echarla fuera, es difícil cerrar las puertas para que no pueda entrar más. Es tarde para retroceder, sólo queda el amor, y la voluntad para continuar.

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