26 dic. 2011

Los dioses nos envidian porque somos mortales

Me pregunta de qué sirve este juego tan macabro. "¿De qué sirve amar, darlo todo por una única persona, si puede que se marche? [...] ¿De qué sirve exponerse al dolor de perderlo todo?" Y no lo sé. Supongo que simplemente merece la pena escuchar un te quiero de su boca a vivir sin haber sentido ese calor. Las relaciones son inevitables, somos seres sociales por naturaleza, necesitamos el cariño para sobrevivir. Ser abandonado por la persona que amas supone una oportunidad más para remendar los errores y construir algo nuevo. Es igual cuántas veces nos derrumben, cuántas veces acaben con nosotros, siempre regresaremos a sentir; aunque sea algo diferente, algo que no pueda compararse con lo anterior. Es normal que exista una persona que defina nuestra manera de querer, pero no por ello ha de ser el amor de nuestra vida. Hemos de aspirar a diversas metas para conseguir probarlo todo, para enriquecernos y crecer como seres humanos. Anclarse solo es una manera de martirizarse. El pasado ha de ser una especie de enciclopedia que poder consultar en situaciones parecidas para no volver a cometer los mismos errores.

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