7 sept. 2012

No te dejes engañar


Son pocos los que saben que fue la ira de Aquiles el motor base de la guerra de Troya. Son muchos los que se equivocan al pensar que es Elena, y no Criseida, la mujer en cuestión de todo el poema. Les mueve la belleza porque funciona mejor en el cine.
Pero la vida real no se parece en nada a las películas. El final no es ni alegre ni triste, es simplemente el final, como en las obras de Shakespeare: “muere”, no hay nada más.
Por eso no deberíamos empeñarnos en el fin, sino en el desenlace.

Las religiones se han quedado anticuadas, deberíamos leer un poco más a Horacio y empezar a dejar de lado los típicos tópicos sobre la salvación del alma. El mañana es irremediablemente incierto y yo sigo dudando de las apariciones divinas, así que solo me queda creer en el hoy e ir surcando mi camino mirando, de tanto en tanto, hacia atrás.



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