1 oct. 2012

Three lanes moving slow...


Estoy sola, en casa de Gabriel, en Pamplona.
Sola, con una enorme pila de vinilos.
Es por la mañana y él está trabajando. Así que estoy aquí, en el sofá, mirando los LPs mientras suena The Eye in the Sky de los Alan Parson`s, la que está siendo nuestra canción de estos días aquí, juntos. Es increíble lo sencillo que es relacionar ciertas canciones a ciertas personas, a ciertos momentos.
Mientras lo pienso, me cruzo con el Love Over Gold de Dire Straits, y lo único que me viene a la cabeza es Quincy. Ella es muchas canciones para mi, pero ella, simplemente ella, es Telegraph Road. No es la mejor canción del grupo, ni siquiera de las más conocidas, pero tiene algo, ese mismo algo que tiene ella.
Se pierde toda la magia de las relaciones al decir que los amigos se escogen, pero es la cruda realidad. Escogí a Quincy por un hecho muy simple: sus ganas de vivir. Jamás he conocido a nadie con esa ansia de sentir, de saber, de soñar.

Y, sin embargo, son 14 minutos con 18 segundos llenos de nostalgia.


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