4 oct 2011

Skins



- We'd be good toghether, do you think?

- No

- Why?

- Because I'll break your heart

- Maybe I break yours...

- Nobody breaks my heart. And, anyway, why would I want that...?

2 oct 2011

Si me dices "ven" yo lo dejo todo

Acabo de ver uno de esos estúpidos anuncios que me colocan en la página de inicio de mi correo, de esos a los que en general jamás presto atención y que hoy, por tontería, si he mirado. Lo he visto casi de reojo porque estaba cerrando la sesión, pero ponía: "¿Ruptura definitiva?" y una imagen de una pareja, no sé si famosa o conocida o si tan sólo sería otro de esos tests sin sentido y completamente inútiles para ver si tu relación funciona. El caso es que lo he leído y, por estas cosas tan poco lógicas de las asociaciones mentales, y el hecho de estar escuchando If you leave me now de los Chicago en ese preciso instante, me he planteado algo que, sí, me había cruzado la mente, pero no había tenido en cuenta: ¿no es increíble lo frágiles que son las relaciones humanas?

Él insiste en preguntar "¿Qué?" cada vez que se crea el silencio entre nosotros, y yo continúo diciendo "Nada" como si todo fuera tan fácil, como si no me temblaran las rodillas cuando pienso que tanta felicidad no es posible, como si no se me fuera el corazón por la boca cuando noto un mínimo de inestabilidad, como si el simple acto de su sonrisa, o del reposar su mano junto a la mia, o el abrazarme y chincharme y hacerme cosquillas, fueran cosas que puedo llegar a pensar que van a durar para siempre. Pronuncio ese "nada" sabiendo que ahora mismo no hay nada más sublime que amanecer a su lado y contar a besos los miles de lunares que tiene en la espalda mientras aún bosteza. Digo "nada" pensando que no me puedo permitir perder algo así. Algo como él.

30 sept 2011

You're so fucking special

"¿Qué haces aquí?", y puedo jurar que yo también me he preguntado lo mismo. Porque cuando suena Radiohead algo me atropella por dentro, algo muy lejano a Talk Show Host, algo más parecido a True Love Waits, pero con los acordes de Humberto, siempre aferrado a Verónica. O quizás se acerca más a How to Dissapear Completely, pero no me armo de valor para reconocerlo. Aunque está claro que ninguna de esas es la canción, ninguna de ellas es el motivo; es Creep quien me quita el aliento, quien me machaca, quien me hace llorar. Es ella. Y no me refiero a la acústica y edulcorada, no. Me refiero a la original, a la que nos hace desgarrar ese grito a lo Janis Joplin que tantas noches despertó a media residencia y que muchas otras asustó a conocidos y acompañantes en la Plaza de las Luces. Es ese "What the hell am I doing here?" seguido de un "she RUN" que atraviesa medio mundo y me llena de ti, de nosotros, de calimotxo y Ciudadela, de café y cigarrillos, de Hemingway y sueños, de algo que compartimos, de algo enorme. Que necesito que me abraces y me digas que todo irá bien con ese acento mejicano.

Y todo esto solo es una excusa barata para decir que, joder, que te echo un huevo de menos.

27 sept 2011

Compartimento de sucesos

Fue como encontrar las piezas que faltan en un puzzle para encajarlas y reconocer que se trata de la Torre Eiffel o una imagen de Nueva York. Y es lo que sucede siempre con la vida, que carecemos de algunos fragmentos para encuadrar el verdadero sentido del todo final.
Nadie tiene la fórmula perfecta ni el manual de instrucciones definitivo, pero fue entonces cuando descubrí que la existencia no consiste tanto en el resultado de la ecuación como en los cálculos que hay en medio.
Al fin y al cabo la vida son sólo eso, momentos, circunstancias, acciones o sentimientos que nos llevan por un camino u otro, y hay que saber que ninguna elección es necesariamente correcta o incorrecta, sino el modo que tenemos de formarnos a nosotros mismos; y que lo único a lo que podemos aspirar es a conocernos del modo más completo posible, pues sólo así sabremos dónde se encuentran nuestros límites, para intentar atravesarlos. Y seguir creciendo.

16 sept 2011

Breathe out throug me...

Vuelvo. No sé por qué, ni siquiera sé a dónde. Pero vuelvo. Regreso con la cabeza gacha como los perros, comiéndome mi orgullo y humillándome ante todo y ante todos, sin saber reconocerme.
El hogar no es tanto la casa como el sentirse parte de ella, como el formar parte de ella. Y ahora mismo me siento parte de muy pocas cosas. Es cierto que todos perdemos el rumbo de nuestra vida en algún momento, incluso Jesús en la cruz pronuncia "Dios mio, ¿por qué me has abandonado?", pero yo ni siquiera tengo a quién preguntarle hacia dónde he de dirigirme.
Sin embargo, vuelvo. Regreso al principio más puro y banal que tengo. Regreso a mi soledad, a ese lugar oscuro que más siento mío.

13 sept 2011

Imagine

"Cuando tenía cinco años, mi madre me dijo que la felicidad es la clave de la vida. Cuando fui a la escuela me preguntaron qué quería ser de mayor, y escribí: Feliz. Me dijeron que no entendía la pregunta, y yo les dije que eran ellos los que no entendían la vida".


J. Lennon

No quiero una respuesta

Son las dos y cuarto de la madrugada de un martes amargo y no sé qué cojones hago aquí. Y lo peor es que, cuando digo "aquí", me refiero a "aquí en la vida". ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hace la gente en un mundo repleto de orgullo, tiranía y desprecio? ¿Cómo sobrevivimos a esto? ¿Dónde quedó el mar...? Sé que estoy buscando algo, pero es una búsqueda torpe y ciega, una búsqueda que comenzó hace tiempo y continúa sin dar frutos. No, ahora no. Hubo destellos de una felicidad tan fugaz como efímera. Pero todo acabó en nada.

6 ago 2011

Cornerstone

Podría cagarme en todo lo cagable, podría creer en el tiempo como fuerza ordenadora o como en cicatrizante de las heridas, pero he tragado tanta mierda que ahora mismo solo quiero desentenderme y dejar la página sin pasar hasta que se manche de tinta, o de vino. Será como el viaje de LSD que debo. Una herramienta de destrucción convertida en un arma de creación, y alguien que pregunta: Did I pass the acid test?
Será como esperar a que Humberto baje del piso y nos vayamos a tomar un café, y él me cuente que vuelve a escribir, que la inspiración a veces se va y muchas otras veces vuelve. Pero me encontraré con el grito ahogado que escuché la otra noche y se desmontará mi tranquilidad como piezas de Lego. Ese grito profundo e intenso que salió a pleno pulmón y se clavó en lo más hondo de mi cabeza, ahí donde se esconden los miedos que no sabemos que tenemos.
Miedo a que deje de sonar nuestra canción, a que haya cicatrices abiertas de por vida, a darse mal los puntos. Miedo a tener miedo, a caer de nuevo en una espiral absurda y sin salida. Miedo a perder la piedra angular de mi existencia, o incluso peor, miedo a olvidar cuáles son mis pilares.