16 oct. 2010

Valiente.

Me acusaste de mi silencio y me quedé aún más muda.
A veces tengo miedo de mis palabras, de la capacidad que tienen para dolerte y hacerme temblar. Cierta noche me hiciste ver que lo mejor de mi era lo que nunca llegué a decir, y más tarde tu enfado se debía a mi incapacidad para expresarme. Nunca se me dió bien hablar y eso te torturaba.
Cuando te han hecho tanto daño es difícil entregarse a los demás, y a mí se me presentaba la mar de complicado decir que te quería. Para tí era sencillo y eso me tranquilizaba: saber que te importaba lo perdida que me sentía. Te enamoraste un poco de mí, o eso creo. Por eso no fue sencillo. Aunque nunca es sencillo abandonar a quien se aprecia.
Nunca le gustaste a mi madre, pero cuidabas de mi, y lo agradecía. De hecho, has sido la única persona no perteneciente a mi familia que de veras me ha cuidado. Mi seguridad era primordial para tí, jamás supe porqué. De por sí se me hacía raro que alguien me pudiera querer tanto, obviando mis defectos, mis imperfecciones, mi manera de ahogarme en mí misma.
Demostraste valor al enfrentarte a mis enfados.
Demostraste valor al enamorarte de mí.

2 comentarios:

  1. Me dejas sin palabras con textos como éste, cuando consigues expresar con tanta facilidad lo que me ocurre por dentro y que muchas veces ni tan siquiera yo soy capaz de comprender.

    Espero que no te importe que tome prestado el texto para mi tablón. Está a tu nombre,por supuesto.

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