31 ene. 2011

Educar los sentidos.


La primera vez que escuché Atom Heart Mother me quedé absolutamente horrorizada. No comprendía cómo el mismo grupo que había creado The Dark Side of the Moon podía haber cometido un fallo de tal calibre. Pensé: "Pink Floyd me ha partido el alma". ¿Era comparable Speak to Me a el intro de Atom? Me parecía imposible colocar los dos álbumes a la misma altura.
Más tarde comprendí que el problema residía en que no estaba musicalmente preparada. Mis oídos aún no estaban adecuados para ello. Igual que cuando pruebas el café o la cerveza: el paladar no está amoldado al sabor que estás experimentando.
Ahora es uno de mis discos cliché, está claro.

30 ene. 2011

Fue sencillo, inevitable.

Su risa. Lo primero fue su risa. Luego una fiesta, más tarde una calle del centro, un salón, un bar, una parada de cercanías. Entonces se sucedieron las llamadas, los cigarrillos, los sueños. "Te quiero". No sé cuándo. No sé dónde. Lo dijimos. Lo conservamos. A veces quema. Deja rastro. Una cicatriz, una marca, un sentimiento. La ilusión. Y todavía su risa. Me enamoré de ella. Profundo, intenso. Nadie lo entendió, nadie lo entiende. Fue inevitable dejarse cautivar por cada pequeño aspecto de su ser. Fue sencillo. Fue lo mejor que me ha pasado.

Cuatro palabras escritas de madrugada.

"Llevo mucho tiempo escribiendo cosas en papeles que no sé a dónde van a parar. ¿En algún cuaderno? ¿Entre las páginas de un libro? ¿En la basura? No te habría gustado. Fue un momento de mi vida en el que recuerdo que escribí sobre una chica que me llamó la atención. Nada más. No recuerdo que fuera más largo que media hoja, en letra pequeña..."

26 ene. 2011

He tocado el cielo, y sabe amargo.

No necesito estar a tres puñeteros metros sobre el cielo para saber qué estoy sintiendo. El amor no es como se cuenta en los libros. Y si me equivoco, y resulta ser así, no lo quiero, paso. No soy Julieta, no pretendo encontrar a Romeo. ¿Por qué han de ser medias naranjas? Yo quiero ser una naranja entera, o incluso un melocotón. Quiero poder comer sandías o que me cautive una buena fresa, un kiwi, un melón. ¿Por qué ha de ser un cítrico?
El amor no es tocar el cielo. El amor es perderse y no tener ni puñetera idea de dónde coño estás. El amor es momentos de pánico y subidones disparatados de adrenalina. Es un chute, un ácido, un gas de la risa. Enamorarse es desviarse del jodido camino y creer que estás en casa.

14 ene. 2011

Que te vaya de muerte.

Volveré a encontrarte por estas calles. Irás, quizás, de la mano de otra mujer. O con tu brazo sobre sus hombros, y tu mirada en su boca. Ella reirá. Tú le contarás tus chistes malos, tus grandes anécdotas, alguna de tus penas y más de un sueño. Mi nombre será tabú en la lengua y escalofrío en la memoria.
Creerás haberme visto. Me esconderé tras el humo de un cigarrillo. De tanto en tanto pegaré una calada por ti, y brindaré por tu felicidad, deseando que dure poco, muy poco. Borraré las huellas, confundiré mis pasos en la niebla. Apoyaré la espalda sobre la pared y no rezaré ningún credo. Jamás lo hice, jamás lo haré. Te dedico mi sonrisa, aquella, imperturbable.

12 ene. 2011

La mierda, lo cierto, es que nos une un poco más.

Le odiaba, pero estaba profundamente enamorada de él. Todo era discutir, mandarse al carajo, puertas que se cerraban de golpe. Nos unía la mierda, el saber que estábamos igual de perdidos el uno por el otro. Funcionaba porque el premio de consolación era como ninguno. Funcionaba porque no podíamos pasar más de un día sin el otro. Nos hundimos, nos maltratamos, nos amamos. Era un infierno. Pero por lo menos era nuestro.

11 ene. 2011

No queremos ser como los demás.

El teléfono. Eso era. Su número de teléfono apuntado en mi antebrazo con permanente negro. La mochila repleta de algunas latas de Montana y una libreta. Boquillas, un rotulador y algunos bolígrafos. Cada uno tenía su forma de expresar el sentimiento. Pintar y escribir eran nuestras claves.
Cada sábado a la misma hora pero siempre como nunca.
El odio hacia el rosa y el amor por el adjetivo. No parecíamos tan diferentes. Tan sólo a simple vista. Nos unía la música, unos cuantos conciertos y las noches en aquel bar de Malasaña. También estaban mis famosas hostias en el skate y su dominio del 360 flip, además de las escapadas al Levante, el windsurf de coña las tardes de domingo y las yonkilatas de cerveza.
Era la locura, pero jamás fue tan divertido comer chuches al sol.

5 ene. 2011

Sideral.

Eres una canción que había olvidado, un pensamiento que cruzó mi mente en un autobús destino Heathrow. Eres varios cigarrillos, más de siete cervezas y unos cuantos cafés. Eres piel, carne y hueso, alma y pensamiento. Eres mi risa constante e incontrolable. Eres lo inesperado que llegó sin querer. Eres el comienzo de algo que no sé hasta dónde puede llegar. Y en el fondo, no me importa. Eres inquietante, sideral.

2 ene. 2011

A.

"Quédate", es lo único que dice, "quédate conmigo", y me muero de ganas por quedarme, pero es tarde y ya no puedo. Y pensar que esto comenzó hace dos años, pensar que tan sólo fue una noche y un par de días y, sin embargo, no ser capaz de controlar lo que siento.
Al día siguiente es una cafetería y varias cervezas. Confesiones ebrias de ganas sobrias. Entonces me besa, y yo me río. La incoherencia, la impulsividad, el deseo mudo, la pasión incontrolable. Y sus manos. Hacía tanto que no encontraba unas así, tan simples, tan cariñosas, tan repletas. Hacía mucho que nadie confundía mis ansias. Hacía mucho que nadie me hacía sentir tan... real.