19 jun. 2010

Gracias.

Tiendo a creer que he tenido bastante suerte a lo largo de mi vida. Resulta extraño pensar que he perdido tantas cosas (y tantas personas) a lo largo de este camino y, sin embargo, no dejo de tener suerte.
Pau Donés es un sabio, no solo por el hecho de haber creado un grupo tan fantástico como es Jarabe de Palo, sino simplemente por saber disfrutar de cada pequeño paso que ha ido dando.
Quiero creer que yo también (algún día) seré así, tan sencillo, básico y feliz como lo es él. No dejar nunca de soñar, de creer en los deseos, de vivir con la ingenuidad entre los dedos y la alegría dibujada en la frente.
Amo saber que todo esto es real.
Que ellas son reales.
Y que nos vamos una semana en velero a Ibiza.
Gracias camino, por permitirme cosas así.

15 jun. 2010

Con un círculo rojo.

Creo que he calculado mal. Aunque quizás el error esté en haber intentado calcularlo... porque así no es cómo funciona el amor, ¿verdad?
He escrito tantas veces sobre ello, sobre algo tan sumamente abstracto, que casi siento que es algo fácil. Bueno, tampoco es que sea algo complicado. En realidad enamorarse es sencillo, es una de las cosas más simples del mundo. La cosa se complica cuando te das cuenta. Es como si hubieras estado toda tu vida convencido de que fumabas Camel y, de pronto, te sorprendes comprando Lucky.
Entonces caes en la cuenta de que siempre ha sido así, de que todas tus cajetillas son blancas con un círculo rojo. Y entonces... ¡PLAS! reconoces que estás enamorado. ¿Porqué? ¿Cómo? ¿Cuándo? Ni idea. Lo único que sabes es que estás enamorado. Y que no tiene remedio.

Y la verdad es que eres un imbécil.
Y la verdad es que yo también te odio ligeramente.
Pero supongo que lo que realmente odio sea el ser yo el doble de imbécil. Porque no dejo de quererte.

Dos corazones negros de amor suicida.

Amarle era un placer intenso. Amarle equivalía a volver a nacer.
Cada noche como siempre pero, siempre como nunca.
Nuestros cuerpos en aquella cama correspondían a una versión acústica de una canción mítica: la canción de nuestras vidas. Así que los Gallagher tocaban sentimientos para nosotros cada día y el corazón se me estremecía. "Te quiero" decía, "te quiero con cada imperfección de tu piel, con cada risa de tu boca, con cada gota de sangre que corre por mis venas".
Y el mundo parecía perfecto entonces...

El pasado nos persigue paso a paso, rincón a rincón. Es inevitable sentir nostalgia por lo que ya no está, por lo que algún día fue y nunca volverá. El tequila ahora sabe diferente y las luces de Madrid resplandecen con ternura por el recuerdo de dos corazones negros de amor suicida. Supongo que perdimos la cabeza. Supongo que nadie me amará del modo en que él lo hizo. Y esta vez no me aterra. Los sentimientos cambian de lugar, las emociones tuercen su dirección. Y ahora tengo el alma roja. Pero por otro amor.
"Jamás volveré a pisar tierra firme si te vas" confesaba. Y unos meses más tarde se largó dejando una huella impalpable pero inborrable.

Tengo la teoría de que, durante el transcurso de nuestra vida, llegamos a enamorarnos algo así como un millón de veces: nos cautivan las sonrisas, las mentes, los besos inesperados, las declaraciones. Pero, siempre habrá un grupo de unas cuatro, quién sabe si tres, personas que nos marcarán de un modo distinto. No sabría explicarlo. Y, sin embargo, dentro de esas cuatro personas, hay un único nombre que enmudece hasta el más profundo de los deseos. Es el nombre de la persona que joderá nuestros sentimientos de por vida. Será la persona que defina el resto de los amores que encontremos. Y será una putada. Porque buscaremos aspectos de ese alguien en todos los demás. Y no siempre los encontraremos. Asique tendremos que inventarlos. Y, entonces, esa persona pasará a ser un producto del recuerdo y la imaginación: una idealización.Y es una mierda, porque esa persona es él.