29 oct. 2009

Familias de mafiosos.

Me resulta verdaderamente imposible no fijarme en mis vecinos de enfrente cuando salgo al balcón a fumar. Pienso en quiénes será, en cómo se moverán sus vidas, de dónde vendrán, hacia dónde desean ir. Me imagino tráficos ilegales de armas, familias de mafiosos, solitarios cazarecompensas que viven entre latas de cerveza y humeantes ceniceros. Me creo mis propias historias de ficción: mujeres con maletas bajo la cama repletas de recuerdos de una vida que algún día tuvieron, hombres trajeados con portátiles de diseño aspirantes a cargos más altos, adolescentes encerrados en sus cuartos con heavy metal a todo volumen.
Me entretiene, me divierte, me hace reflexionar.

14 oct. 2009

Complicado.

“.. no es nada facil. antes no lo era porque estaba
allí sola. y ahora estoy sola pero de otra manera
como luchando con mis propios fantasmas.
procurando evitar impaciencias que me vienen en
el momento mas inesperado. como imaginar 
que vuelves . sin más, de repente. y no es fácil
saber que por mucho que lo desee no estaras aqui.
y no se te encojera el corazon cuando veas el
color de mi vestido y entonces me revolveré como
nerviosa en la butaca, encongiendo los pies 
hacia adentro en mis converses nuevas de ese
color rosa chicle que tanto nos gustan. 
no es facil, como no es facil vernos a la cara
y no rememorar pequeñas bromas, frases,
ocurrencias, que de una manera normal 
terminarian con tu mano agarrada a la mia.
y no es facil. y además dormias cuando he salido
del ensayo y no te he podido contar lo bien
que han tocado los chicos, ni las copas que
más tarde nos hemos tomado. y no es fácil 
y lo llevo. así, como buenamente puedo...

Locura Colectiva.

He tardado mucho en darme cuenta de lo enamorada que estoy de la vida, del hecho de sentir, de levantarme por la mañana con una sonrisa en la cara. A veces, el simple hecho de buscar razones por las que vivir, es una razón para vivir.
Echar de menos esta sobrevalorado y desayunar sin haberte acostado es un placer que pocas personas tienen el gusto de disfrutar. Ay Tara, cuán lejos se te nota ahora pero, aún así, sigues presente. Porque las tardes de Domingo siempre resultan extrañas cuando uno esta solo o volviendo a casa en tren. Quién sabe, quizás perdí la cabeza, quizás ya no tenga sentido. Pero sigue habiendo emoción en esta locura colectiva que me rodea y aviva mis días.
Y si algún día olvido mis ideales siempre estará Bob Dylan o ese lugar al sur de mi vida para recordarme quién soy, para qué estoy aquí.



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Inercia.

Supongo que me asustaba el hecho de que me dejaras y tuviera que volver a empezar sola. A veces ni siquiera nosotros mismos sabemos lo que queremos. Quizás toda esta marejada era más sencilla cuando acabar en tu cama aun no era una excusa para no dormir sola sino un modo de divertirse. Cuando se pasa a los sentimientos todo cambia. La pasión, la locura, los celos, el deseo, el cariño... nos atraen y nos empujan. Nos desvían, nos cruzan el camino, nos hacen caer en una revolución de altibajos. Y, aun así, no podemos vivir sin ellos.

13 oct. 2009

Ellos.

- No entiendo porque te pones así, ¡no es para tanto!
- ¡¿Que no es para tanto?! Somos un puto plagio, un maldito plagio de las vidas que no tenemos, de las personas que no somos, de las actitudes que jamás adoptaremos, de todas esas cosas que deseamos ser pero que jamás seremos, ¿no te das cuenta? Todo esto es una mierda, nadie es quien pretende ser, nadie disfruta lo que tiene, vivimos rodeados de publicidad y mentiras que nos hacen creer que debemos aspirar a cosas inalcanzables, nos manipulan para que compremos objetos que creemos útiles en nuestras vidas solo porque ellos lo dicen.
- Pero, ¡¿quiénes son ellos?!
- ¡Eso mismo me pregunto yo! Ellos son una panda de gilipollas que rezan por tener una casa más grande y un coche con más velocidad y mejor estilo. Ellos somos nosotros, que nos arrastramos los unos a los otros haciendo que, de algún modo, todo esto tenga sentido: una jodida paranoia. Vivimos una jodida paranoia sin sentido y, en cambio, yo mismo se que no dejaría mi piso por una casa más pequeña, ni dejaría de ponerme mis trajes porque son buenos... y ese es el verdadero problema, que, por pequeñas gilipolleces, nosotros nos convertimos en ellos. Y nosotros no deberíamos ser ellos.



Heartbeats.

http://www.youtube.com/watch?v=Y-qJu20do0o
Ocho de la mañana y amanece el sol en Madrid después de un largo fin de semana. Las nubes se visten de rojo para la ocasión y el cielo despierta en un azul eléctrico con reflejos morados. De pronto la vida parece perfecta, aunque solo sea durante un instante, aunque no sea a su lado.
Es curioso como, en ocasiones, nos empeñamos en esconder ciertos sentimientos, ciertas emociones que algún día vivimos en una playa o metidos en una bañera con tres personas más, haciendo el indio y sin pensar en nuestros problemas, en nuestras movidas, en nuestros malos rollos. Casi como si, de ese modo, el creer no haberlo sentido hiciera que no lo echáramos de menos cuando peor nos sentimos.
El aire que corre es frío pero me invade un sentimiento templado, conocido, agradable. ¡Qué difícil me resulta expresarme! Qué le vamos a hacer, lo echo de menos, echo de menos el color amarillo de la vida en verano, del sol temprano, de los sentimientos desconocidos y las noches en un bar rojo frente a la playa. Extraño el diferente latir del corazón y la ocasión de poder compartirlo con quien más siento que quiero. Echo de menos un lugar y lo que este conlleva para mí y también para ellos, espíritus amigos que siempre me acompañan.
One night of magic rush,
the start a simple touch.
Y entonces el mundo desaparece, y eres simplemente tú con tus recuerdos, con tus pasiones, con tus debilidades: un cuerpo abierto a la vida.
Ten days of perfect tunes,
the colors red and blue.


12 oct. 2009

Entrantes.

En realidad el mundo no es exactamente una mierda, aunque supongo que es duro para aquellos acostumbrados a que las cosas sean como son y no querer cambiarlas. No sé, creo que hay personas que tienen miedo a no saber afrontar la vida y se echan atrás ante lo que algún día fue su sueño. En parte es la rutina, el hecho de pensar que tu situación es normal cuando, en realidad, no tiene nada que ver con lo que desearías que fuera.
Los sentimientos son algo complicado, pero las emociones son algo obvio, algo que, por mucho que lo intentes, no puedes evitar. Y eso es lo que da sentido a esta espiral en continuo movimiento, el hecho de estar con tu gente en cualquier antro de la ciudad y verlos bailar y reír y, casi sin darse cuenta, dar gracias a la vida por esos momentos que tanto les llenan.
Es entonces cuando suena absurdo echar de menos y, todas esas noches que lloraste esperando que viniera algo mejor, resultan estúpidas. Porque esa eres tú, una estúpida enamorada de la vida y de los sentimientos que esta conlleva.
Y piensas: "
¡Qué jilipollez!" pero así son las cosas.

Hace no mucho vi una película, Revolutionary Road, y me di cuenta de que yo también tengo ese extraño miedo existencial a caer en la costumbre, a decidir comprarme una casa y compartirla con aquel que será mi pareja y, de pronto, una mañana de domingo, despertarme y ver que se me ha ido la vida, que se me han escapado los sueños, que estoy viviendo una especie de farsa.
Quizás el problema está en considerar normal aquello que, supuestamente, no debería serlo. Además, esa misma mañana de domingo en la que despiertas en completa confusión, también tiendes a girar la cabeza, mirar a tu pareja y preguntarte quién demonios es, cómo y porqué, aquel que era el fundamento de tus sueños, tu guía ante tus deseos, parece ser otra persona distinta y distante.
Siento verdadero pavor por esas mañanas de domingo. Sobretodo porque, no solo tienen que ver con el futuro, sino también con tu día a día, con la gente que te rodea, con tu novio o tu novia, con tu familia, con tus amigos...
En el momento en el que aquello que vives se convierte en una costumbre: estas perdido.