30 abr. 2011

Me tienes calada

Volver al estado de inconsciencia y decirte que estoy de camino a tu casa, a las dos de la mañana, con varias cervezas encima y unas ganas tremendas de hacerte el amor. Reírme al pensar que voy vestida de fiesta y tú estarás en pijama, tirado en el sofá, viendo alguna película mala que están poniendo en la dos. Quitarme los zapatos dos manzanas antes de llegar a tu portal para sentir la calle directamente en la piel, y darme cuenta de que, en ese mismo instante, estoy perteneciendo a mi verdadero lugar. Y la sonrisa tímida, real, que se me escapa a cada paso que doy, acercándome a ti. Y entonces notar que el tonto cosquilleo en la tripa que siempre me sacó de quicio es ahora natural, extrañamente placentero. Entonces tú, en estado catatónico, abriéndome la puerta. Luego las escaleras, el salón, pensar que todo está como la última vez y, sin embargo, sentirlo diferente. No es el cuarto lo que ha cambiado, soy yo, eres tú, son estos meses que llevamos disfrutando de lo absurdo; y haber empezado a quererte de un modo irracional. No hay que hacer de una gota el mar, tan sólo estamos alargando la despedida para que parezca que no la estamos teniendo, que son veinte días, nada más, y otra vez me estarás haciendo cosquillas.

27 abr. 2011

Que tú a mis miedos te los pules con un dedo

Había hecho café y se comía una naranja. Eran las once y cuarto de la mañana cuando me dí cuenta de que, si la perdía, mi vida jamás volvería a tener sentido. Pensé en Casablanca, en los grandes finales del cine clásico, en las novelas de romances tormentados, en la muerte de Romeo y Julieta. Nada se acercaba al miedo que sentí cuando me sonrió. Tranquila y apacible. Delicada y tremendamente peligrosa. Lo hubiera dado todo por no estar de resaca y poder decirle todo lo que nunca me atreví a pronunciar. Por suerte el amor es como la energía, ni se crea ni se destruye, se transforma. Y quererla de ese modo me apartó del mayor error de mi vida.

18 abr. 2011

Y, de repente, te das cuenta de que no eres tú

Volvimos a las cinco de la mañana, demasiado ebrios como para conciliar el sueño. Descorchamos el vino que guardo en el armario y difuminamos la madrugada con recuerdos y fallos. Tocamos el pasado. Y en ese preciso instante perdí la cordura. Me equivoqué al pensar que le quería, que era la persona que haría que las cosas cambiaran para mí. Le convertí en un concepto, en un punto de seguridad. Creí, tonta de mí, que me salvaría. "Vete a dormir", le digo, "ahora quiero estar sola". Y él, torpe, borracho, toma la cama. Vacilo entre cigarrillos, busco la salida de emergencia en mi propia casa. Y entonces, vuelvo a traspasar el punto de no retorno, se me va de las manos el momento en el que planteas las posibilidades. Me meto en su cama. Bueno, no, estrictamente hablando me meto en mi cama, aunque ahora él yace en ella. Es el mismo colchón, son las mismas sábanas. Pero el olor es diferente. No es el mismo que compartía dos años atrás con otro hombre. Es su olor, su perfume, su esencia, lo que se supone que andaba buscando. Y no hay nada más extraño que encontrarse con uno mismo. ¿Alguna vez has deseado algo con tanta fuerza, has empeñado tanto en alcanzarlo, que te has dado de bruces contra ello; y, una vez que lo tienes, no sabes qué hacer? ¿Alguna vez has corrido tan deprisa, tan, tan deprisa, que has dudado si huías o perseguías? Así me sentí al apoyar mi piel sobre la cama. Confusa, desorientada. Me dí cuenta de que llevaba cinco años perdida en mí misma, en un laberinto de emociones sin sentido, y que los últimos seis meses había estado volcando mis sentimientos en la primera persona que me cruzaba y mostraba algo de calor. Hay que tener cuidado con lo que se anela, porque puedes conseguirlo.

17 abr. 2011

Mi amor se cae al suelo y no se queja demasiado

M está segura de que todo irá mejor, pero nunca pasa nada y aún seguimos siendo dos. M está tranquila porque dice que es mejor, pero nunca he estado solo y esta casa es para dos. Yo tocaba fondo y me dormía en la cocina. M me abrazaba y se tumbaba encima mía, "No te preocupes que esto pasará, mañana estarás bien", y me cogía la cabeza y la metía en su jersey...

Remember me

A veces, cuando no estás, pongo la canción, la azul grisáceo, y te siento algo más cerca. Es el único modo que tengo de llorarte las ausencias, aunque no las llore. Porque ultimamente el insomnio es constante, y la tendinitis acecha, y la rodilla vuelve a dolerme, y al tener el alma intranquila me da por darle mil vueltas a todo y caigo en la cuenta de que no sé qué fallo. No recuerdo en qué momento se apagaron los sentimientos; los tuyos y los míos. No alcanzo el instante en el que decidimos reducirlo a cenizas. "Los errores del pasado son los estigmas del presente", pero la canción suena, y casi puedo notar el peso de tu cuerpo sobre el mío, el olor a sudor y cigarrillos, el sonido de tu guitarra. Y aquellas palabras.

11 abr. 2011

Blind me

Ciegame, tápame los ojos y desnudame. Lento, suave, sensual. Emborráchame, quítale el polvo y descorcha la botella. Bailame el vino, embriágame de jazz, vuelve a susurrame eso al oído. Manchemos la cama de tinto, de sudor, de vida.

6 abr. 2011

- Me enamoré de ella

- ¡Ya! ¡Como si no tuvieras elección! Hay un momento. SIEMPRE hay un momento. Puedo hacer esto, puedo dejarme llevar... o resistirme. No sé cuándo tuviste ese momento, pero seguro que lo tuviste.
Closer

3 abr. 2011

Standing in the way of control

Se droga como si no hubiera mañana, esconde el vacío en el rumor de la discoteca, confunde descontrol con libertad. Y baila. Cierra los ojos y baila. Se deja llevar por la ebriedad en un impulso salvaje. Se conoce. No. Conoce su cuerpo. Sabe el movimiento que desata la locura en el resto, en los que la miran, en los que la observan balancearse. Mucho ruido, demasiada gente. Sale, camina, intercambia miradas. El cigarrillo en los labios, la espalda contra la pared, el mechero hábil enciende el único calor que disfruta: el humo en sus pulmones. Se acerca un hombre. No. Se acerca una presa. No. Se acerca un cuerpo. Un posible candidato para llenar la cama. Se susurran palabras, rozan boca y cuello, comisuras y oreja. Ella muerde, él continúa. No hay beso, no hay amor, no hay sentimiento. Sólo piel joven, carne tierna, y cicatrices en ella. Heridas que no acabarán de sanar, que no dejarán de doler, que trata de anular con inmadurez, con droga, con alcohol, con tabaco, con cuerpos, con labios, con lenguas. Y al llegar a la cama, es a otro a quien llama, a quien recuerda.

2 abr. 2011

Ahora es el momento

Durante un segundo he tenido miedo de que se me escape la vida, de llegar tarde a vivir, y me he dado cuenta de algo que todos sabemos y pocos cumplimos: hay que agarrar la existencia con las dos manos y tirar de ella hacia nosotros. Se puede tener todo, pero no se puede tener al mismo tiempo, hay que descifrar el verdadero Carpe Diem y amoldarlo a uno mismo. No tenemos por qué vivir al límite, pero hemos de saber que el reloj corre y no para. "No funciones como un aeropuerto, que tu vida no dependa de si alguien llega o se va".

1 abr. 2011

Que te vaya bonito

Creo que me estoy volviendo algo fría, he dejado de felicitar los cumpleaños.

Sleeping with ghosts

Tengo el colchón lleno, y el corazón vacío.


El alcohol, y la música, y las ganas de llenar la cama. La envidia por los que esta noche duermen acompañados. Y la mañana que me come, que me desvela, que llena de lucidez el cuarto, que rompe la magia. Y sus manos en mí, y su brazo en mi costado, y su peso sobre el colchón. Y su ebriedad, su no saber qué está haciendo, su pedirme sexo, sus ganas de algo más, mi conciencia de algo menos. El saber que no es él quien quiero, el darse cuenta de que no estaba planeado. Que no lo recordará, que no sucederá. Y entonces el impulso de huir, de largarme antes de que pase a mayores, a sentimientos, a sueños, a pasiones. Y así terminar la fiesta, con otro cuerpo, sin el verdadero calor que estás buscando, mirando atrás, reconstruyendo los pedazos a los que te reduciste cuando otro te rompió, cuando destrozaron tu existencia.