28 jun. 2011

Fuiste un incendio



Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo

y queda un poco lejos cuando me incendiaste,

y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas...






25 jun. 2011

Explosions in the sky

Recuerdo aquella primera vez, en la cafetería junto a la estación, una de esa tardes que eran nuestras. Me lo enseñaste, me pusiste el auricular en la oreja y le diste al PLAY, y todo el mundo dio un vuelco. Es algo que haces a menudo, por lo menos en mi existencia, ponerlo todo patas arriba, descolocarme. Pero aquella vez... entonces fue diferente, fue más intenso, fue sobrehumano... una de esas sensaciones que te sorprenden pocas veces en la vida, esos momentos que te pegan un golpe, y que te enseñan que hay mucho más por lo que continuar.

No sé cómo lo hiciste, no sé cómo lo haces, pero diste en el clavo. Calaste, pero calaste hondo, cerca del espíritu. Apuntaste al corazón.

http://www.youtube.com/watch?v=QxE4kJmAp84

23 jun. 2011

Lapsus

A veces me sorprende la capacidad que tengo para mantener la calma frente a los demás y lo fácil que es derrumbarme en privado. Mi físico débil, jugándomela, contra mi fortaleza psicológica. No te desmayes, no te desmayes; tienes que mantener la conciencia. Estás viva, está viva.

La vie en rose

Hasta hace poco pensaba que lo realmente maravilloso de ser joven era el creer en la muerte como un suceso lejano y poco probable, algo ajeno a nosotros, a nuestra piel tersa y nuestro abanico de posibilidades. Sin embargo, justo el hecho de conocer nuestro final es lo que nos hace más humanos y más valientes, más conscientes de lo rápido que pasa el tiempo y lo fácil que es perdernos los grandes momentos.

Pienso mucho en la muerte para tener la edad que tengo. Pero, si lo hago, no es por pesimismo, sino por pleno amor a la vida y a mi, probablemente, fugaz existencia.

22 jun. 2011

No hay manera



Debería estar cansado de tus manos, de tu pelo, de tus rarezas, pero quiero más...


Fantasmas

...no es nada fácil. Antes no lo era porque estaba
allí sola. Y ahora estoy sola, pero de otra manera.
Como luchando con mis propios fantasmas.
Procurando evitar impaciencias que me vienen en
el momento más inesperado. Como imaginar
que vuelves. Así. Sin más. Y no es fácil saber
que por mucho que lo desee no estarás aquí.
Y no se te encogerá el corazón cuando veas el
color de mi vestido, ni me revolveré como
nerviosa en la butaca, encogiendo los pies
hacia dentro en mis converse nuevas.
No es fácil. Como no es fácil vernos a la cara
y no rememorar pequeñas bromas, frases,
ocurrencias, que de una manera normal
terminarían con tu mano agarrada a la mía.
No es fácil. Y además, dormías cuando he
salido del ensayo, y no te he podido contar
lo bien que han tocado los chicos, ni las copas
que nos hemos tomado más tarde. Ya lo ves.
No es fácil. Y lo llevo, así, como buenamente puedo...

21 jun. 2011

La curvatura de la vida

La primera vez que cogí el coche con conocimiento en una clase práctica, el profesor me dijo que, en las curvas de amplio recorrido, debía fijarme en el final en lugar de atender a los metro más cercanos. Creo que hay ocasiones en la vida en las que es un poco lo mismo: estás tan pendiente del próximo paso, incluso de tu situación vigente, que no eres capaz de mirar los objetivos a largo plazo.
Hay que conocer los límites para saber cómo superarlos, porque si te descuidas y, en lugar de mirar al frente, apartas la mirada dos segundos para observar por el retrovisor, descarrilas y te la pegas. Y aunque puedes salir ileso, perder el control es algo jodido. Y si es cierto aquello de que el horizonte sólo es un punto en el infinito que se aleja a medida que uno se acerca, aún queda mucho camino por recorrer.

Acto de voluntad



Era primavera y dijiste que querías cambiar. Estábamos bajando Gran Vía hacia Plaza de España, y sabía a lo que te referías; estabas hablando de nosotros. Sentías que tu esfuerzo no estaba valiendo de nada y pensaste que lo mejor era alejarnos. Y eso hiciste, entraste en el metro y yo me perdí entre la gente que esperaba en la puerta del teatro. Tiempo más tarde comprendí que no había otra salida para ti que aquella boca de metro, y que yo debía vagabundear por la calle. Ya llegaría el día en el que tocara tu telefonillo y te invitara a salir.

Distancias



Vienes, pero nunca te quedas.

Te acercas y me regalas dos minutos de felicidad.

Y es que nunca me doy cuenta de cuánto me gusta tu compañía hasta que no te tengo. Y cuando te vas, no duele, sino que aviva estas ganas e impulsa este espíritu.

20 jun. 2011

No soy nadie para decirte nada

Me gustaría poder decir que todo sigue igual, que nada de lo fundamental ha cambiado, pero no soy capaz de reconocerte. Te miro pero no veo a la persona que conocí, sino a alguien extraño que ha tomado una decisión que escapa los límites de mi razón. Y me duele, porque me encantaría poder seguirte, animarte a ello, decirte que es lo más adecuado, que de verdad te hará bien... pero no puedo. Conozco demasiado bien la dirección que has tomado y sé que no es el camino. Y me hunde que no seas consciente de ello.

Dicen que la esperanza es lo último que muere, y no es que me hayas perdido, ni siquiera estoy enfadada, tan sólo me quema el espíritu, y me defrauda. Ya no sé que hacer, ya no sé quién eres. Quizás alguien te ha lavado la cabeza, o quizás es tal la desesperación que no logras ver más allá de ese horizonte.

La casualidad de nuestras vidas

Mi tío solía decir que las personas nunca se van del todo, sino que se alejan en otra dirección durante un tiempo, para poder volver a anclarse cuando llegue el momento. Me he dado cuenta de que, por mucho que esperes que algo llegue, o que alguien vuelva a ti, ese regreso siempre ocurre a destiempo. Las personas nunca llegan cuando crees que deberían llegar, sino que irrumpen en tu vida como por arte de magia... y es extraordinario, porque nos brinda la oportunidad de romper el marco preparado y crear uno nuevo.
No creo en el destino, soy una amante de la suerte, pero conozco esa sensación de saber que es esa persona y nadie más, y que, por mucho mundo que haya de por medio, la voluntad para encajar los golpes y la libertad de marcar los pasos, ha de llevarte hasta ella. Confío en que sucederá. Tengo la certeza de que sucederá. Porque soy una ilusa, y el amor, el amor pleno, es para los valientes. Solo aquellos que tuvieron el valor suficiente como para dejarse enamorar son aquellos que consiguen lo que se proponen en la vida. Esos son los únicos capaces de abandonar el mundo y largarse lejos para recomenzar con fuerza, para cargarse de conocimiento y experiencia que compartir, para agarrar con dedicación las piezas del puzzle, y conseguir que todo vuelva a encajar, mucho más adelante, en un futuro que llegará, en un futuro que comenzó entonces, cuando abrieron el corazón, cuando lo abrieron a otra persona.

Oú & quand


"Amelie tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma. En ese instante todo es perfecto: la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspira profundamente y la vida ahora le parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad, la empapa de golpe".

18 jun. 2011

A warm safe place

"Los primeros acordes de Sweet Child of Mine son el lugar donde quiero que empiece mi cuerpo cuando vuelvas y me toques".


Belén Copegui

17 jun. 2011

Delirio de cordura




Si alguien me preguntara qué es exactamente el movimiento del 15M, no sabría responder. Hasta hace relativamente poco, lo tenía bastante claro, pero ahora estoy algo confundida. Acabo de leer un texto en el que se dice que los honrados saben desbancar a los canallas, pero que sólo los canallas tienen siempre un plan. Quizás es eso lo que siento que falla. No hago más que recibir mails con quejas; es como si los indignados pretendieran indignar al resto del pueblo, cosa que no me parece del todo mal, si no fuera porque también siento que eso es lo único que hacen. ¿Acaso no es posible una organización efectiva que produzca un efecto real?


Sustancialmente, el 15M no es del todo un movimiento, sino una actitud, y es una actitud que llevaba mucho tiempo sin revelarse. El hecho de que haya salido a la luz ahora solo es una consecuencia temporal, como todos los sucesos en la historia.


Recuerdo que, cuando estudiaba la Revolución francesa en bachillerato, mi padre estaba escribiendo para cierto periódico, y publicó un artículo titulado: "Tiranía y caciquismo". He pensado mucho en esa columna durante el último mes, y me he ido dando cuenta de que, muy a mi pesar, el sistema funciona mediante una especie de dictadura, y que, afortunadamente, lo que ha ido aconteciendo en Sol y en muchas otras plazas es como aquel pasaje en Pulp Fiction: "El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la claridad y la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad".


No sé hacia dónde se dirige todo esto, ni siquiera sabría decir qué dirección tiene, pero estoy segura de que, aunque no logre cambiar nada, es un paso hacia delante. Muchas veces, hablando sobre el cristianismo, he llegado a la conclusión de que funcionó porque, además de ser una idea formidable, se difundió con ilusión, y eso es lo que hace falta, eso es lo que veo en #tomalaplaza: ilusión, una quimera de algún modo posible. Veo el Derecho al delirio de Galeano.




"Ahora se me ocurre que, tal vez, tú eres el hombre recto, y yo el pastor, y que este mundo es injusto y egoísta. Me gustaría ese rollo, pero no es la verdad. La verdad es que tú eres el débil y yo la tiranía de los hombres malos. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor".

In medias res



Como cuando algo cambia, pero no tienes explicación. No sabes qué ha sido, pero ha sido, y tampoco sabes exactamente cómo ha sucedido, pero ha sucedido. Y es extraño, porque lo sientes, lo notas, sabes que ha ocurrido, que a partir de ese momento algo en tu vida será diferente. Y es curioso porque ha sido para bien, para mejor. Y no te has dado ni cuenta.

16 jun. 2011

Ya no puedo ayudarte

Se recrea en su propio dolor y no se aferra a nada, se deja llevar por la tristeza y echa ancla en el pasado, en algún momento en el que fue feliz, y se queda ahí, firme, inmóvil en un recuerdo. No sabe, o quizás no quiere, aceptar que todo se quedó atrás, que los sueños de ayer son las heridas de mañana, y que si no sanas las heridas y curas los miedos, las cicatrices son permanentes. Se sumerge en su propio hundimiento y no le pone agallas para escalar, se apalanca en su agujero porque sabe que salir requiere empeño y voluntad, muchísima voluntad, y no quiere enfrentarse a ese esfuerzo. Permanece donde está porque sabe que es más sencillo.

Quizás la culpa es mía, que no le dije las cosas a tiempo, que no fui capaz de explicarle que la vida avanza y no hay que rezagarse, porque sino los sentimientos te comen. Quizás la responsabilidad ahora es mía, y debo ejercer a la vez de fiscal, abogado y juez imparcial, y sentenciar su posición, declarar su culpabilidad y mantenerme constante dentro de mi actitud.

O quizás... quizás lo que hace solo refleja el egoísmo personal y las dioptrías del enamorado.

Realidades

Cuando crees que tienes las respuestas,
el universo te cambia las preguntas.

15 jun. 2011

Lo has visto, pero no lo has visto

Es extraño lo fácil que resulta perder algo. Como cuando te pasas el día trasteando por la casa y, cada dos por tres, te cruzas con cierto objeto; lo ves, lo tienes localizado, no le prestas demasiada atención porque sabes dónde está. Y, sin embargo, cuando de pronto lo necesitas, no eres capaz de reencontrarlo. Y es estúpido, porque lo has estado viendo todo el rato. Pero cuando más sientes que lo quieres, no está ahí. Bueno, sí, claro que está ahí, lo recuerdas, puedes ver cómo estaba apoyado, incluso vislumbras algún otro objeto cercano. Pero no encuentras el lugar, como si se hubiera difuminado, como si nunca hubiera existido...

Creo que echar de menos a alguien es parecido a esa clase de situación. Recuerdas perfectamente cómo era la ultima vez que la viste, puedes, quizás, pensar en qué estará haciendo en ese mismo instante. Pero no está... O, mejor, está y no está. O tal vez, estuvo, pero ya no. Y ese estar pero no estar... fomenta la necesidad.

A los que aman

"Dicen que a través de las palabras, el dolor se hace más tangible. Que podemos mirarlo como a una criatura oscura. Tanto más ajena a nosotros cuanto más cerca la sentimos. Si uno de estos pequeños granitos enferma, el resto del organismo enferma también. Pero yo siempre he creído que el dolor que no encuentra palabras para ser expresado es más cruel, más hondo... el más injusto".



Isabel Coixet

Valoraciones

Creo que es bueno que las relaciones se quiebren de vez en cuando, tan solo para saber cuánto merecen la pena y hasta dónde estamos dispuestos a llegar. Es cierto aquello de que no sabes el valor de algo hasta que lo pierdes, pero no tiene por qué ocurrir en todos los casos, no siempre hay que dejar de tener algo para saber apreciarlo.

Quizás, más bien, son las situaciones límite las que realmente nos muestran todo aquello que tenemos, y nuestra capacidad de actuación ante ello, en relación con el precio que les hemos puesto. Sobretodo porque el valor de lo que tenemos varía con el tiempo y depende de la situación. No se trata solo de un tema de prioridades en la vida, no es una lista concreta, sino la graduación de los puntos anotados según el momento en el que uno se encuentra.

13 jun. 2011

Haciendo un poco el indio



Que sí, que si,

que a tu lado como un crío

y a tu lado lo rizo,

a tu lado la crema,

a tu lado lo subo, lo elevo,

lo asciendo, lo vuelo, lo planeo,

peinando las nubes, sí,

¡pintando el suelo!

Un día cualquiera no sabes qué hora es

Podría haber dicho mucho más de lo que dije. Tuve la oportunidad. Y no es que la desperdiciara, es sólo que las palabras se quedan insignificantes cuando lo que quieres expresar sobrepasa los términos de la lengua española. Además, no son más que fonemas, términos que inventamos para comunicarnos. Términos que dejan de funcionar cuando posa su mirada en mi boca y esboza esa media sonrisa, levantando el lunar que tiene justo encima del labio, en la parte derecha, y refleja toda esa paz que sabe que no aguanto. Y lo increíble es que lo consigue, logra que se me pase el caos y disfrute ese momento de sinceridad muda, ese momento en el que sólo estamos él y yo, y la radio. Casualidad es que suene la canción, y que suene en ese instante, como si la emisora supiera que debía hacerlo. Y la luz de la mañana no entra en la habitación porque es de noche, pero la existencia se llena de claridad y yo he vuelto a nacer, arropada en los brazos de alguien que, por fín, merece la pena querer. Porque jugó a saltar sin red, sin miedo y sin dudas, y me ha dado la fuerza que me faltaba. Me ha regalado esa felicidad que nunca supe donde encontrar, la misma que deseaba desde hace tanto. Y tan sólo me dice "Quédate", y la vida tiene sentido.

6 jun. 2011

Sweat soaking

Pero, la pregunta es:
¿te hace el amor o te folla?

Del sofá al suelo de la cocina, romper a sudar, acelerar la respiración, desbocar el corazón, el sonido de los botones desabrochándose, los rozes de piel, la sucesión provocativa de besos, el muerde y te muerdo, mi comerme sus lunares uno a uno, su jugar con sus manos en mi espalda, el recorrer centímetros de piel inalcanzables. El sexo, cambiándolo todo desde tiempos inmemoriales. Y fuera la lluvia desafinando.

3 jun. 2011

I really want you

Lo he visto venir, aunque supongo que me he hecho la loca. He tardado mucho tiempo en darme cuenta de que el contrario del amor no es para nada el odio, sino el miedo. No sé mucho sobre él, pero puedo confesar que gran parte de los miedos surgen de una duda, de algún tipo de incertidumbre. La primera duda salió a la luz bajo mucho alcohol, e hizo que me diera un vuelco el corazón. Cuando por fín recobró el equilibrio, surgió la segunda, convertida en mirada. Sabía lo que significaba, lo comprendía, incluso era capaz de compartirlo, pero aún así no fui capaz de rebatir su argumento.
Entonces supe que, ese miedo que yo pensaba suyo, en realidad era mío. Me aterraba volver a sentir ese dolor que contamina cuando te abandonan, me atormentaba pensar que sería capaz de entragarme de nuevo a alguien con tanta intensidad como para volver a agotarme. Y así surgió el desconcierto, el no saber qué hacer con ese hombre bueno que confesaba quererme.
Sin embargo, un momento de lucidez me hizo ver todo con claridad: si no arriesgas, no ganas. Y eso es lo que hay que hacer en la vida: jugársela. Apostarlo todo a un número. Ya habrá tiempo para reconstruirse si las cosas se tuercen. Y si no se tuercen... disfrutarlo.