30 dic. 2012

Here's to you


- Pues aprovecha y dile algo.
- No, paso. Ya sé que podría decirle algo del estilo "Estas muy equivocada si crees que sigo estando aquí para ti...". Pero paso. Prefiero no decirle nada. Prefiero no contestar.
- ¿Por qué?
- Porque creo que duele más.

Porque no puedo perdonarle la ausencia, así como no puedo perdonarle que no viniera a verme. No puedo perdonarle el daño que causó ni el dolor que me provoca. Porque creo que ni siquiera se lo merece. Y eso que a mi me duele más que a ella.


23 dic. 2012

One day, baby


Y entonces resulta tan sencillo amar, y aquello de "creo que el mundo es un poco menos malo, porque existes". Porque has encontrado a una persona que te hace reír cuando lloras, y te besa cuando sonríes, y te hace tortitas para desayunar si se despierta y tú aún no has amanecido. Entonces todo parece tan simple, tan posible, que ni siquiera te asusta el hecho de que alguien llegue a conocerte tanto como para calarte en una sola mirada, como para tener la información adecuada para hacerte daño.
Porque entre todas las vueltas de la vida, has encontrado a un hombre bueno.
Y le quieres.


13 dic. 2012

Change my friends to enemies

- No es nada, es sólo que, a veces... Ya sé que estás harta de esto, pero, a veces, miro atrás y... y nos veo, ¿sabes? Nos veo como éramos antes. Con toda la música, con todo el tabaco, con toda la bebida. Los amigos, el Ocean, mi casa...- hace una pausa para fumar -. Miro atrás y... y no lo entiendo. Ya sé lo que vas a decir, ya sé que estoy otra vez con la misma mierda, que me centro demasiado en el pasado pero, joder, ¿no lo ves? ¿No te das cuenta?
- ¿Es que no ves tú que la gente cambia...?
- Si, ¡si, joder! Pero no me refiero a eso. Si, estuvo genial, fue la hostia, pero no estoy hablando de eso.
- Entonces no entiendo de qué me estas hablando.
- Lo que intento decir es que, ayer... bueno, estos últimos días, he estado pensando, le he estado dando vueltas, a nuestra relación; a cómo éramos y cómo somos. Y... y no soy capaz de recordar la última vez que diste algo por mi. Y no lo digo con reproche, sino con una tristeza infinita.

Entonces haría ese gesto de incomprensión con la cabeza, como entrecerrando los ojos, y pronunciaría un "¿¿Qué?!" al que yo ya no estoy dispuesta a contestar. Desviaría la mirada a otra parte pasándose la mano por el pelo, negando con la cabeza, suspirando.
Pero ya da igual.