11 dic. 2010

Insanity.

"No tienes las cosas claras". Pero es que quizás no me apetece tenerlas. Por lo menos, no todas. Porque, si de algo estoy segura, es de que no él no conjuga conmigo. Me gusta demasiado el movimiento, la alteración, las alturas. No logro quedarme quieta cuando hay algo que me empuja, que me toca dentro. Hondo. Profundo. Intenso. Mi vida es un barranco, no puedo negarlo. Pero quizás así es como me va hacer las cosas. Desmoronándome, cayendo hasta lo más bajo. Retomando el equilibrio, poniéndole ansias a la eterna subida. Aunque no alcance la cima. Quién sabe qué hay en ella. Quizás lo que más anhelo esté a medio camino, esperando a que colisione con ello. Puede que ya me lo haya cruzado, que lo haya visto pasar, lejano, mientras me agarraba a una piedra más firme. No lo sé, y no me importa. No me gusta tener las cosas claras. La penumbra, la tiniebla, son lo que verdaderamente me motiva. La felicidad se me ha quedado anticuada, está en algún lugar de este precipicio, en un sitio concreto. Prefiero la plenitud, que no se esconde, que aparece cuando menos te lo esperas. Al fin y al cabo, está en todas partes.

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