29 oct. 2009

Familias de mafiosos.

Me resulta verdaderamente imposible no fijarme en mis vecinos de enfrente cuando salgo al balcón a fumar. Pienso en quiénes será, en cómo se moverán sus vidas, de dónde vendrán, hacia dónde desean ir. Me imagino tráficos ilegales de armas, familias de mafiosos, solitarios cazarecompensas que viven entre latas de cerveza y humeantes ceniceros. Me creo mis propias historias de ficción: mujeres con maletas bajo la cama repletas de recuerdos de una vida que algún día tuvieron, hombres trajeados con portátiles de diseño aspirantes a cargos más altos, adolescentes encerrados en sus cuartos con heavy metal a todo volumen.
Me entretiene, me divierte, me hace reflexionar.

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