20 may. 2011

No por casualidad me temen en los casinos

Bebiéndome la cuenta y fumándome la vida, apostando a una jugada sin futuro. La mala suerte me acompaña si te sigo, a ti y a tus faldas, a tu zorrerío de cruce de piernas. Y esos besos de judas que te delatan, que me aceleran, son tu peor arma. "Locura transitoria", alegaré, para disparar y declararme inocente, para salir de aquí sin que nadie me delate.

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