2 oct. 2011

Si me dices "ven" yo lo dejo todo

Acabo de ver uno de esos estúpidos anuncios que me colocan en la página de inicio de mi correo, de esos a los que en general jamás presto atención y que hoy, por tontería, si he mirado. Lo he visto casi de reojo porque estaba cerrando la sesión, pero ponía: "¿Ruptura definitiva?" y una imagen de una pareja, no sé si famosa o conocida o si tan sólo sería otro de esos tests sin sentido y completamente inútiles para ver si tu relación funciona. El caso es que lo he leído y, por estas cosas tan poco lógicas de las asociaciones mentales, y el hecho de estar escuchando If you leave me now de los Chicago en ese preciso instante, me he planteado algo que, sí, me había cruzado la mente, pero no había tenido en cuenta: ¿no es increíble lo frágiles que son las relaciones humanas?

Él insiste en preguntar "¿Qué?" cada vez que se crea el silencio entre nosotros, y yo continúo diciendo "Nada" como si todo fuera tan fácil, como si no me temblaran las rodillas cuando pienso que tanta felicidad no es posible, como si no se me fuera el corazón por la boca cuando noto un mínimo de inestabilidad, como si el simple acto de su sonrisa, o del reposar su mano junto a la mia, o el abrazarme y chincharme y hacerme cosquillas, fueran cosas que puedo llegar a pensar que van a durar para siempre. Pronuncio ese "nada" sabiendo que ahora mismo no hay nada más sublime que amanecer a su lado y contar a besos los miles de lunares que tiene en la espalda mientras aún bosteza. Digo "nada" pensando que no me puedo permitir perder algo así. Algo como él.

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