18 oct. 2010

Introducción a mí.

Perdóname si no me enamoro, si soy caótica, si no sé controlar cuánto bebo. Perdóname por lo que aún no he dicho y por lo que dije de más. Perdóname si no me gustan las relaciones, si no me van los mensajitos ñoños a altas horas de la noche, si no se me da bien hablar por teléfono. Perdóname por lo que vendrá, y por lo que ya vino, por mi obcecación con el pasado. Perdóname por no saber decir te quiero y ser incapaz de llorar. Perdóname si no me gusta estar ligada, si no me mola el sentir que pertenezco a alguien porque sí. Perdóname si no consigo ponerme cursi o cariñosa por mi alta tendencia a la tristeza. Perdóname por saltar, por caer, por mis constantes tropiezos, por mi orgullo, por mi cabezotismo, por mi vértigo, por mi locura. Perdóname si duermo poco, si fumo demasiado, si divago y me pierdo. Perdóname si no puedo prometerte fidelidad eterna ni amor profundo ni apoyo incondicional.
Y sé que será difícil, que muchas veces no entenderás por qué hago esto o lo otro, o por qué no tengo esa facilidad para cabrearme, pero juro que no te arrepentirás, que las cosas las llevo hasta el final, que no tengo miedo y que, dejando de lado todo, estoy segura de que me enamoraré de ti. Y que a mi me dolerá más.

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