24 oct. 2010

Los dioses nos envidian.

Regresa a mi vida con mensajes. "Tengo ganas de ver todo lo que has debido cambiar" y no me extraña. Cuando la vida pasa, cuando el deseo por otro se apaga. Cuando las pasiones de ayer dejan de ser los sueños de hoy. Cuando hace tiempo que me dejé llevar por el alcohol, por el olor de sus cigarrillos rubios.
Dejamos de ser conscientes de que nuestra historia se quedó en un bar de San Sebastián, en una madrugada de correspondencias, en un dormitorio atravesado por libros. Esperamos poder retomar años sin saber del otro en un café o alguna que otra copa.
Los dioses no están de acuerdo con lo que tenemos, nos acusan de pecado, nos escarmentan con la maldición del tiempo que vuela. Los dioses nos envidian por ser mortales, humanos, por la adrenalina que supone estar siempre expuestos a poder morir.

Volveremos a vernos, algún día, en ese bar.
Volverá a pararse el tiempo.
Volveremos a ser invisibles al mundo.
Una vez más.

1 comentario:

  1. "Cuando las pasiones de ayer dejan de ser los sueños de hoy".

    Sabes? Cada vez me gusta más cómo escribes. Ojalá yo lo hiciera tan bien.



    Kiwi.

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