30 mar. 2011

Yo aún no me conseguí equilibrar

Cuatromil días después de aquel año obcecado detecto que al fin te dignaste a cumplir con la cita inaudible. Y me alegro. Y me enfado a la vez. Después de estudiar con cuidado este caso ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial, sentencio lo nuestro diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos, y olvidar los demás. Mirarte de frente, admito en voz alta, que no pocas veces he sido tentado en coger la esperanza y lanzarla sin más a la fosa común, donde yacen los sueños que nos diferencian...

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