25 may. 2011

Amor mío,

tengo la certeza de estar enloqueciendo otra vez. Siento que no podremos soportar otra de esas teribles crisis. Y sé que no me recuperaré esta vez. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme, por lo tanto voy a hacer lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido todo lo que alguien puede ser para otro. No creo que dos personas puedan ser más felices que cómo lo fuimos antes de llegar esta enfermedad. No puedo seguir luchando. Sé que estoy destrozando tu vida, y que sin mí podrás trabajar. Y lo harás. Lo sé... ni siquiera me expreso debidamente. No puedo leer. Lo que quiero decirte es que te debo toda la felicidad de mi vida. Tú has sido enteramente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero que todo el mundo lo sepa. Si alguien pudiera haberme salvado, hubieras sido tú. En mí ya no queda nada salvo la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida. No creo que dos personas puedan ser más felices de lo que hemos sido nosotros. Mirar la vida a la cara, siempre. Mirar la vida a la cara y quererla por lo que es. Y, por último, conocerla, y amarla, por lo que es. Y entonces, guardarla. Guardaré los años entre nosotros, Leonard, siempre. Y el amor, siempre. Y las horas...

Virginia

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